Sábado de Gloria

Estos días de Semana Santa reflexionamos la Palabra de Dios acompañados de la mano de San Luis Orione.

Sábado-de-Gloria02

Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 28, 1-10

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:
—Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado.

No, está aquí: HA RESUCITADO, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante devosotros a Galilea. Allí lo veréis.» Mirad, os lo he anunciado.

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:

—Alegraos.

Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.

Jesús les dijo:

—No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

Palabra del Señor

¡Cristo ha resucitado! Más está aún en medio de nosotros, 
está siempre con nosotros
para enjugar toda lágrima y transformar a todos los dolores en amor.
Elevemos la mirada de la fe, oh hermanos:
aquí viene Cristo, vivo con los vivos,
a darnos vida con su vida, en la efusión copiosa de la redención.
Él procede radiante, envuelto
en el gran manto de la misericordia y avanza amante y potente “coronado con la señal de lavictoria”.
Avanza al grito angustioso de los pueblos: 
Cristo viene llevando sobre su corazón a la Iglesia,
y, en su mano, a las lágrimas y la sangre de los pobres: la causa de los afligidos,
de los oprimidos, de las viudas, de los huérfanos, de los humildes, de los abandonados.
Y detrás de Cristo se abren nuevos cielos: 
¡es como la aurora del triunfo de Dios!
Son gentes nuevas, nuevas conquistas, 
es todo un triunfo nunca visto de grande, 
universal caridad, 
porque el último en vencer es Él, Cristo, 
y Cristo vence en la caridad y en la misericordia.
El futuro le pertenece a Él, a Cristo, Rey invencible;
Verbo divino que regenera,
Camino de toda grandeza moral, 
vida y manantial vivo de amor, de progreso, 
de libertad y de paz.

Don Orione, Pascua de 1936

P. Fernando Fornerod

Sobre el Autor

ha escrito 352 historias en este sitio.

Copyright © 2018 Cottolengo Don Orione. All rights reserved.
Powered by WordPress.org, Custom Theme and Cottolengo Don Orione.
}