“Mi madre…”

Al celebrarse este domingo el Día de la Madre en Argentina, compartimos un escrito de Don Orione sobre su madre, Carolina Feltri, a través del cual saludamos a todas las mamás en su día y encomendamos la protección a María, Madre de todos.

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Desde los primeros tiempos de la naciente congregación, Don Orione le transmitió a sus hijos un profundo amor a María Santísima. Esto no solo lo hizo con predicas y escritos, sino con gesto cargados de sentido.

En una carta fechada el 7 de febrero de 1923, Don Orione recuerda con mucho cari√Īo a su madre y comparte como aprendi√≥ de aquella “pobre viejita campesina”, el sentido del trabajo y la pobreza.

Al celebrarse este domingo el Día de la Madre en Argentina, compartimos este escrito de nuestro fundador sobre su madre, Carolina Feltri, a través del cual saludamos a todas las mamás en su día y encomendamos la protección a María, Madre de todos:

Yo era el cuarto de los hijos y mi madre me pon√≠a la ropa de mi hermano m√°s grande, trece a√Īos mayor que yo, que la pobre ya hab√≠a usado para mis tres hermanos mayores; pero, esto s√≠, nos ha dejado un poco de dinero que, en parte, fue a parar a los primeros hu√©rfanos de la Divina Providencia, y nos ha criado bien: con pedazos viejos nos hac√≠a la ropa, y as√≠, en la pobreza y con honestidad y discreci√≥n la familia sal√≠a adelante.

Mi madre, pobre viejita campesina, se levantaba a las tres de la ma√Īana para trabajar; siempre estaba haciendo algo, y se ingeniaba para todo. Era la mujer de la casa pero hac√≠a tambi√©n los trabajos del hombre ya que nuestro padre trabajaba lejos, en Monferrato: cortaba el pasto con la guada√Īa, y la afilaba ella misma, no la llevaba al afilador. Ella misma hilaba y tej√≠a; y mis hermanos se repartieron todas las s√°banas y la lencer√≠a que hizo mi pobre madre!

Ten√≠a contados hasta los cuchillos rotos, que es lo que yo he heredado. No compraba nada a menos que fuera absolutamente necesario. Cuando muri√≥, despu√©s de 51 a√Īos de casada, le hemos puesto el vestido de esposa que hab√≠a hecho te√Īir de negro. Le quedaba muy bien y era el mejor vestido que ten√≠a.

Hijos m√≠os, ven c√≥mo hac√≠an nuestros queridos y santos viejos? Siempre me contaba que Jes√ļs se hab√≠a bajado del caballo para recoger un pedazo de pan… Esto lo he encontrado despu√©s en un evangelio ap√≥crifo, y ¬Ņqui√©n sabe si no fue cierto? Por lo menos, llama mucho la atenci√≥n. Lo que es propio de los grandes se√Īores, las comodidades propias de los grandes se√Īores no tienen nada que ver con los hijos de la Divina Providencia. Son una contradicci√≥n para nosotros. Mis queridos hijos, imitemos a nuestros viejos y a nuestros santos!

Informe: P. Facundo Mela (loqueyorecibi.blogspot.com.ar)

 

 

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