Maestro de Almas

En la mañana del martes 17 de setiembre partió a la casa del Padre José Oscar Baldussi, modelo de sacerdote orionita con fidelidad a la voluntad de Dios.

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El Padre José Baldussi falleció en la mañana del 17 de septiembre en Claypole, a los 90 años de edad, con 55 años de profesión religiosa y 61 de sacerdocio.

Inmediatamente después de conocerse la noticia las redes sociales de la familia orionita demostraron el cariño y afecto que todos sentían por el P. José, y recordaron sus actitudes de amor y bondad en todas las comunidades de la Obra donde prestó sus servicios.

Quienes fueron sus novicios agradecieron por sus años de formación, “ por mostrarnos el camino y ser un modelo de fidelidad a Dios, por enseñarnos a amar a Maria, por su fuerza de voluntad, por su alegria…”

El «simplemente gracias» se repitió en los testimonios de mucha gente que lo conoció en su larga trayectoria de buen Pastor. Como el manifestado por Nelida Palavecino: “fue mi guía espiritual en mi adolescencia. Me visitó cuando estuve enferma, y con él renové mis votos matrimoniales.Lo llevaré por siempre en mi corazón. Es un ángel más en el cielo”.

Desde Italia, el Superior de la Obra Don Orione, P. Flavio Peloso, declaró que “por muchos años fue el “Padre Espiritual” de la Congregación en Argentina, una especie de Canónico Perduca, requerido como confesor y consejero de almas. Discreto, positivo, de mucha piedad y devoción. Conservo de él un recuerdo bello, de estima y de afecto por su persona y por su total dedicación a las almas: de los novicios, de los clérigos, de los cohermanos, de las religiosas, de los residentes y de las personas simples y pobres del barrio de Claypole, al cual se dedicaba con entusiasmo y sacrificio. Tenía algunas convicciones humanas y religiosas firmes y por ello era muy abierto y comprensivo con todos. Vivió para la Congregación y gozaba con los bienes que de ella recibía. En cada encuentro con él, me hacía dar la vuelta por el mundo de la Congregación con sus preguntas”.

“Me complace recordar al P. Baldussi con algunas frases de su personalidad descriptas en el año 1960 por el P. Pablo Bussolini, su Superior, en vistas de su Profesión Perpetua: “sereno, bueno, abierto. Generoso, más preocupado por las necesidades del prójimo que de sí mismo. Ama los trabajos humildes, el apostolado íntimo y que no es ostentoso. Disponible siempre y a todos; trabajador, mortificado, no se queja nunca de las incomodidades y los cansancios. Es una presencia muy preciosa para la Congregación´. Cuantos lo hemos conocido podemos testimoniar que estas características las ha vivido hasta los últimos días. Agradecemos al Señor por este cohermano, don precioso del Señor a la Congregación. Requiescat in pace!”,agregó el P. Flavio.

El P. Baldussi ingresó en la Congregación el 9 de noviembre de 1956, a los 33 años, siendo ya sacerdote. Había sido ordenado el 2 de diciembre de 1951, en el Seminario de “Villa Devoto” de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Hizo su año de noviciado en Claypole, y profesó el 8 de diciembre de 1957.

Fue Padre Maestro de Novicios en varias oportunidades: 1964-1967; 1971-1977; 1989-1997; 2001-2005. Fue formador y director de los clérigos en San Miguel de 1977 a 1989; fue por muchos años Consejero y Vicario Provincial, y también Superior Provincial de 1967 a 1970. Desde el 2006 se encontraba siempre disponible a los compromisos pastorales en la Parroquia y en las Capillas periféricas del Cottolengo de Claypole, donde fue velado y sepultado.

Recordando al Maestro

Compartimos un escrito del P. Facundo Mela, quien como tantos sacerdotes orionitas de varias generaciones, se formó bajo la guía del Padre José, “Maestro de almas”:

La lectura breve del oficio de pastores comienza diciendo: “Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de Dios: reflexionando sobre el desenlace de su vida, imitad su fe”. Con estas palabras quisiera recordar al P. Baldussi, mi maestro de novicios.
La historia del P. Baldussi es una historia de fe vivida y coherente.

Todo comenzó en el seno de una familia porteña como cualquier otra, que recibe la noticia que su hijo quería ser sacerdote. Su padre, un hombre muy bueno, pero socialista al enterarse le prohibió seguir concurriendo a la parroquia.

El P. Baldussi recordaba: “mi papá era un hombre muy bueno, pero no entendía- Te prohíbo que sigas yendo a la parroquia- me dijo”. Ante la negativa paterna de ingresar al seminario de Villa Devoto, el joven José obedeció y vivió algunos años de dolor y oración silenciosa, años que, según él, lo prepararon y purificaron su corazón.

A punto de escaparse de su casa para ingresar al seminario diocesano, ya con una carta de despedida para sus padres, la mamá le dice: “tu papá te ve triste, si queres ir al seminario, anda”.

En el seminario de Devoto encontró un clima de oración y grandes ideales, lleno de entusiasmo, deseos de santidad y celo pastoral. Allí maduro su vocación bajo la guía de los jesuitas, entonces a cargo del seminario, especialmente del P. Achaval, quien lo ayudaría en su primera misa, el 2 de diciembre de 1951.

Después de su ordenación fue Teniente Cura, un año en S. Francisco Solano (Mataderos) y 4 años en N. S. de Monserrat. Como también capellán del Hospital Rawson.Su experiencia de capellán de hospital, lo puso en contacto con el mundo del dolor y lo hizo crecer en su gran amor por los enfermos. Siempre recordaba con mucha alegría su paso por el hospital.

Durante sus años en Monserrat conoció al Dr. Garona, amigo de Don Orione, y por él, al P. Gino Carradori, por entonces provincial, quien los impacto con su presencia y suspalabras: “Nosotros somos los jesuitas de los pobres”.

Así, ingreso al noviciado el 26 de septiembre de 1956, siendo su maestro el P. José Perón, “un hombre de Dios” como el P. Balsussi solía decir. En esa época de noviciado, ayudo al P. Re los fines de semana en la parroquia Luján.

Hizo su primera profesión el 8 de Diciembre de 1957 y la perpetua el 8 de Diciembre de 1960. Trabajo en el pabellón Canaveri, fue asistente y profesor en el seminario menor entonces en el Patronato, confesor de los novicios, clérigos, hermanos y el seminario menor.

Y luego tuvo la gracia de cumplir uno de sus sueños: ser misionero, siendo destinado a Sáenz Peña (Chaco) donde fue párroco y al crearse la diócesis de Roque Sáenz Peña, recibió al Obispo.

Luego fue maestro de novicios, provincial, encargado de los clérigos un año en Victoria, maestro de novicios y encargado de los clérigos en Claypole. Superior del Seminario de San Miguel, maestro de novicios de nuevo, vicario Provincial del P. Adolfo Uriona y vicario del seminario, varios periodos consejo provincial, vice maestro de novicios y por ultimo Vicario de la Parroquia Sagrado Corazón de Claypole. Si olvidar su paso como capellán por Fátima, S, Luis Gonzaga, S. Isabel, NS del Huerto (Barrio Los Eucaliptos) e Itatí.

Pero lo más impactante de su vida fue su coherencia, enseñaba lo que vivía. Un hombre de Dios con un ardiente deseo de santidad y feliz de ser sacerdote “con olor a oveja” como dice el P. Francisco.

De gran amor a la Virgen, siempre con rosario en mano, pobre al extremo y alegre. Formador de varias generaciones, hombre de confianza de la congregación, director espiritual, padre, y siempre, siempre SACERDOTE.

En mi caso particular, tuve la gracia de vivir dos veces con él, durante mi noviciado y, ya sacerdote, en la parroquia Sagrado Corazón. Su presencia, alegría y sabiduría fueron para mí una gracia de Dios.

Ahora que el P. Baldussi fue llamado a la casa del Padre, nos queda a nosotros ser fieles a sus enseñanzas y ejemplo. Ojala cuando nos reencontremos con él y nos pregunte: “¿te hiciste santo?”, le podamos contestar que “sí, maestro”.

¡Gracias P. Baldussi por sus enseñanzas y ejemplos!

P. Facundo Mela fdp

 

 

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