Jueves Santo

Estos d铆as de Semana Santa reflexionamos la Palabra de Dios acompa帽ados de la mano de San Luis Orione.

Jueves-Santo02

Evangelio de nuestro Se帽or Jesucristo seg煤n san Juan

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jes煤s que hab铆a llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, 茅l, que hab铆a amado a los suyos que quedaban en el mundo, los am贸 hasta el fin.

Durante la Cena, cuando el demonio ya hab铆a inspirado a Judas Iscariote, hijo de Sim贸n, el prop贸sito de entregarlo, sabiendo Jes煤s que el Padre hab铆a puesto todo en sus manos y que 茅l hab铆a venido de Dios y volv铆a a Dios, se levant贸 de la mesa, se sac贸 el manto y tomando una toalla se la at贸 a la cintura. Luego ech贸 agua en un recipiente y empez贸 a lavar los pies a los disc铆pulos y a sec谩rselos con la toalla que ten铆a en la cintura.

Cuando se acerc贸 a Sim贸n Pedro, 茅ste le dijo: 鈥溌縏煤, Se帽or, me vas a lavar los pies a m铆?鈥. Jes煤s le respondi贸: 鈥淣o puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero despu茅s lo comprender谩s鈥. 鈥淣o, le dijo Pedro, 隆t煤 jam谩s me lavar谩s los pies a m铆!鈥. Jes煤s le respondi贸: 鈥淪i yo no te lavo, no podr谩s compartir mi suerte鈥. 鈥淓ntonces, Se帽or, le dijo Sim贸n Pedro, 隆no s贸lo los pies, sino tambi茅n las manos y la cabeza!鈥. Jes煤s le dijo: 鈥淓l que se ha ba帽ado no necesita lavarse m谩s que los pies, porque est谩 completamente limpio. Ustedes tambi茅n est谩n limpios, aunque no todos鈥.

脡l sab铆a qui茅n lo iba a entregar, y por eso hab铆a dicho: 鈥淣o todos ustedes est谩n limpios鈥. Despu茅s de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvi贸 a la mesa y les dijo: 鈥溌緾omprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Se帽or, y tienen raz贸n, porque lo soy. Si yo, que soy el Se帽or y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes tambi茅n deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes鈥.

Palabra del Se帽or.
No saber ver ni amar en el mundo, m谩s que las almas de nuestros hermanos.
Almas de peque帽os,聽
almas de pobres,聽
almas de pecadores,聽
almas de justos,聽
almas de extraviados,聽
almas de penitentes,聽
almas de rebeldes a la voluntad de Dios,聽
almas de rebeldes a la Santa Iglesia de Cristo,聽
almas de hijos perversos聽
almas de sacerdotes malvados y p茅rfidos,聽
almas agobiadas por el dolor,聽
almas blancas como palomas,聽
almas simples, puras, angelicales, de v铆rgenes,聽
almas hundidas en las tinieblas de los sentidos y en la baja bestialidad de la carne,聽
almas orgullosas del mal,聽
almas 谩vidas de poder y dinero,聽
almas llenas de s铆, que no se ven m谩s que a s铆 mismas,聽
almas perdidas que buscan un camino.
Almas dolientes que buscan un refugio o una palabra piadosa,聽
almas que a煤llan su desesperaci贸n, su condenaci贸n
o almas embriagadas con la embriaguez de la verdad vivida:聽
Cristo las ama a todas,聽
Cristo muri贸 por todas,聽
Cristo las quiere salvar a todas entre sus brazos y en su Coraz贸n traspasado.

Nuestra vida, y nuestra Congregaci贸n entera, deben ser un c谩ntico y un holocausto de fraternidad universal en Cristo.
Ver y sentir a Cristo en el hombre.
Debemos tener en nosotros la m煤sica profunda y alt铆sima de la caridad.
Para nosotros, el punto central del universo es la Iglesia de Cristo y el centro del drama cristiano, es el alma.
Yo no siento m谩s que una infinita, divina sinfon铆a de esp铆ritus, palpitantes en torno a la Cruz, y la Cruz vierte para nosotros -gota a gota a trav茅s de los siglos-, la sangre divina derramada por todos.
Desde la Cruz Cristo clama: “隆Tengo sed!” Grito terrible de sed abrasadora, no de sed f铆sica sino grito de sed de almas; y es por esa sed de nuestras almas que Cristo muere.
[…]
La perfecta alegr铆a no puede estar m谩s que en la perfecta dedicaci贸n a Dios y a los hombres, a todos los hombres, a los m谩s pobres, a los m谩s deformes f铆sica y moralmente, a los m谩s alejados, a los m谩s culpables, a los m谩s hostiles.
Col贸came, Se帽or, en la boca del infierno, para que yo, por tu misericordia, la cierre.
Que mi secreto martirio por la salvaci贸n de las almas, de todas las almas, sea mi gloria y mi suprema bienaventuranza.
隆Amor a las almas, almas, almas! Escribir茅 mi vida con l谩grimas y con sangre.

Don Orione
(Estos apuntes, entre m铆sticos y l铆ricos, son del 25 de febrero de 1939, 13 meses antes de su muerte)

 

P. Fernando Fornerod

Sobre el Autor

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