Feliz Año Nuevo 2015!

El Superior General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Don Flavio Peloso, envió un saludo con los mejores deseos para el nuevo año que se inicia.

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El Superior General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Don Flavio Peloso, envió un saludo con los mejores deseos para el nuevo año que se inicia.

Mensaje de Don Flavio:

Como cada año, la fiesta de Navidad cuenta el tiempo que pasa, los 2014 años después de Cristo y nuestra pequeña reserva de años.

El tiempo es demasiado lento para quien espera, demasiado rápido para quien tiene miedo, demasiado largo para quien sufre, demasiado breve para quien goza. El tiempo es pleno para quien es amado y ama.

Jesús, nacido en una noche de invierno, en Belén, “llenó” de sí el tiempo. “Cuando llegó la plenitud del tiempo – escribe San Pablo – Dios mandó a su Hijo, nacido de mujer” (Gal. 4,4).

“La plenitud del tiempo” es Jesús. Nuestra vida no es un balde vacío, como aquel de la Samaritana, a llenar repetidamente desde el pozo de la vida, siempre demasiado limitado, sino que tenemos en nosotros una fuente de agua viva, fluyente, inextinguible: el Espíritu de Dios. “¡Si conocieras el don!”.

Don Orione conoció el don de Dios y quiso hacerlo experimentar a todos con la urgencia del amor que le movía el corazón, las palabras, las manos.

“Quien ama a Dios, goza siempre: el dolor no se diferencia más de la alegría y la vida se convierte toda en una alegría y es un paraíso. ¡Oh cuánto es bella la vida de quien ama a Dios! La alegría serena del alma es la unión con su Dios. El corazón del hombre, si no está satisfecho, no está contento. ¿Puede el mundo llenar el corazón del hombre? ¡Se necesita más que el mundo para contentar al hombre! Se necesita otra cosa entonces, un bien que no sea terreno: ¡se necesita Dios! Sólo Dios basta. ¡Quien ama a Dios, vive de Dios, y goza siempre!” (Don Orione).

Un día de 1936, Don Orione se presentó en la Casa Rosada de Buenos Aires, para encontrar a Pedro Agustín Justo, presidente de la República Argentina. Fue recibido por el conserje que lo reconoció rápidamente con emoción y lo acompañó a una sala de espera.

– Póngase cómodo, Don Orione, voy a anunciar su presencia.

Sucedió que el conserje se olvidó completamente de él. Recordándose después de un par de horas abundantes, corrió mortificado a la sala de espera.

– ¡Perdóneme, Padre! Lo dejé solo, aquí, esperando.

– Yo jamás estoy solo – respondió Don Orione con una sonrisa.

– Le hice perder tanto tiempo precioso.

– Yo no pierdo jamás el tiempo – agregó en tono amable levantando un poco el rosario que llevaba en la mano.

Estos son los efectos de la presencia de Dios. Don Orione era un hombre contento (que viene de contener) porque contenía a Dios, como una “fuente de agua de brota para la vida eterna”.

Auguro a todos mis hermanos y hermanas consagrados que estén contentos de vivir de Dios “sumo bien y nuestra eterna felicidad” en el estado de vida elegido por Jesús, mediante los votos de pobreza, castidad y obediencia.

Queridos laicos orionitas, sobre todo a ustedes, que están en el camino del Movimiento laical, sepan que los consideramos “como hermanos” y “como apóstoles”. Estén contentos de Dios, “caminen en la presencia de Dios siempre y vivan de Dios”, animados por el mismo carisma.

Auguro que estén contentos a los tantos niños y jóvenes presentes en las actividades educativas de la Congregación; a las personas con límites, a los enfermos y a los ancianos; a las personas que frecuentan nuestras parroquias: no se contenten sólo de los servicios que reciben en nuestras obras, sino busquen y pidan “con el pan del cuerpo el divino bálsamo de la fe”.

“Quien da al pobre da a Dios y de Dios recibirá su recompensa”, repetía Don Orione. La recompensa de Dios, queridos bienhechores y amigos de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, es Dios mismo, su gracia, su amistad que los deja contentos en esta vida y en el paraíso.

A todos, en el nombre de Don Orione y en la oración junto a los Hermanos del Consejo general, les auguro que estén contentos de Dios, de contenerlo dentro del alma, porque “quien ama a Dios goza siempre”.

¡Feliz Navidad y Año nuevo 2015!
P. Flavio Peloso FDP (Superior general)

Informe: P. Facundo Mela (loqueyorecibi.blogspot.com.ar)

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