“Almas consagradas a Dios”

El día de la Asunción de la Virgen, en 1927, Don Orione fundaba la rama contemplativa de las Hermanas Sacramentinas No Videntes.

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“Estas buenas hijas viven como hermanas. ¿Por qué la Iglesia no les otorga el mérito de las almas consagradas a Dios?”. Estas palabras, proferidas a mediados de la década de 1920 por un profesor de internas ciegas, había llegado a oídos de Don Orione a través del Padre Roberto Risi, entonces Capellán de Santa Ana, en el Vaticano.

Don Orione decía que mientras los religiosos en general realizaban diversos servicios por los más necesitados, debían existir también quienes rogaran a Dios para que estas actividades tuvieran fecundidad.

“Mientras unos religiosos trabajaban en los colegios y otros en los barrios, es necesario que haya un grupo que esté en oración permanente para ganar almas para el cielo”, justificó el apóstol de la caridad al impulsar su viejo anhelo de incluir en su Obra una Rama contemplativa de adoración eucarística, de oración por la Iglesia, por los que sufren y por los más alejados de Dios.

Así nacían las Hermanas Sacramentinas no videntes, diferenciándose de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, el 15 de agosto de 1927, cuando Don Orione impartía en Tortona las consignas de la nueva familia a las primeras cuatro Hermanas ciegas, y demostraba la amplitud de su carisma, ofreciendo un modo de consagración nuevo e inédito, sobre todo si lo miramos en el contexto histórico de su tiempo.

El nombre “Hermanas Sacramentinas no videntes” proviene de la adoración del Santísimo Sacramento. Las hermanas llevan en sus hábitos los colores que simbolizan la pureza y la vida (el blanco), y la llama de amor y la sangre de Jesucristo (el rojo), además un distintivo que representa una hostia con rayas doradas y las iniciales JHS (Jesús Hombre Salvador).

Poco a poco fueron llevando su misión a otros países como Argentina, España, Brasil, Kenia y Chile. En nuestro país las Hemanas Sacramentinas abrieron su casa también un 15 de agosto, pero de 1952, y residen en el Pequeño Cottolengo de Claypole. Allí reciben pedidos por carta o teléfono de quienes sufren necesidades o preocupaciones, y rezan para que descubran en Dios la Luz del mundo y se sientan liberados.

Hermanas Sacramentinas: Av. Lacaze 3963 – Claypole- Provincia de Buenos Aires- Tel.: (011) 4268 1325, int. 232. sacramentinas@donorione.org.ar

Informe: Roberto Beluzzo

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